El modelo de “Desarrollo Compartido”
En este marco, en donde la economía nacional empieza a mostrar signos de debilitamiento en sus tasas de crecimiento (1968-1972), es propuesto el modelo de “Desarrollo Compartido”, que mantuvo sin modificaciones relevantes la política comercial, salarial, agropecuaria y de fomento a la inversión extranjera y transformó
de manera radical la política fiscal y monetaria, con el propósito de que el eje de la
inversión nacional lo ejerciera el sector público. Ya que con los ingresos de la explotación y producción de los yacimientos petroleros, descubiertos a inicios de la
década de los setenta, se buscó financiar la inversión en infraestructura productiva,
la creación de plantas productoras de bienes de capital, y la ampliación de la cobertura de seguridad social a todo el país, todo bajo un esquema salarial que permitiera
su crecimiento real.
De forma paralela se instrumentaron programas de fomento, estímulos
fiscales, subsidios, evasiones de impuestos, depreciación acelerada de los activos
fijos, entre otros, para promover la participación de la iniciativa privada en la industria nacional. El gasto público fue el motor del crecimiento económico en dicho
periodo, no obstante, los mayores ingresos públicos provenientes del petróleo y de
la recaudación generada por el crecimiento económico del país fueron insuficientes
para financiar su expansión, en razón de ello se empleó una política monetaria
expansiva y se contrataron importantes montos de deuda pública externa, como
forma de financiar los crecientes y elevados niveles de déficit fiscal alcanzados a lo
largo del periodo.

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